Kharmino

Arte...Música, belleza, creación...vida...síntomas de felicidad... rastros de un ser que respira feliz!!

miércoles, 29 de octubre de 2014

Mil soles Esplendidos




Uf… de esta lectura empezaré por decirles que me impacto  la feminidad de una forma arrasadora, al avanzar en sus páginas sentí un inmenso temor, me agobio la certeza de que esta es una realidad para mi lejana que sufren y sobrellevan hasta el último respiro miles de mujeres.



Siempre he sentido mucho respeto por las diferentes culturas que pueblan el mundo, sin embargo a la cultura que se contempla en este libro más que respeto le siento un pavor apabullante, me da real escalofrío adentrarme en sus creencias y leer apenas, lo que se consigue del cumplimiento del Shaira con las de mi genero hm… es demencial, mezquino, injusto y de todas las formas concebidas miserable.

De los personajes qué puedo decir? Mariam se muestra en los inicios como un capuyo en flor del que brota el más exquisito de los perfumes, con una esperanza radiante, una confianza pura en la vida y el carisma propio de la infancia sufre la pena de notar que toda su ilusión fue sin fundamento y que no hay nada valga la paz de su alma; se aleja con los segundos una realidad que no podrá ser más que el recuerdo de algo bonito que vivió sin considerarle valioso. Es Presa de un intenso menosprecio y de cada poro de su piel solo exhala una infinita resignación, eso pasa con el autoestima de quienes no ven más luz que la que se vislumbra haya cuando se está saludando la muerte.

De Laila tuvo una infancia afortunada, y este tesoro que yo saboreo cada día: el olor, el sabor, la textura, el significado de las palabras. Pero pues no  se podía esperar más en un contexto tan deprimente, la realidad la azota…. Y en este surcar de caminos Mariam y Laila se maravillan por contar con la fortuna de sentarse a compartir una bebida caliente en compañía de alguien de quien pueden sentirse cercanos. Ahora me pregunto…¿Cuántas veces nosotras las de occidente habremos tomado café deprisa, o rechazado la propuesta de nuestros cercanos porque minimizamos la expresión y el significado de esta libertad que hoy nos arropa?, no sé ustedes, yo lo he hecho muchas veces, y estos últimos sorbos de café, estos instantes gratos e inigualables los he saboreado con el pasar de mi lectura.

Una parte del final me dejo con  la sensación de que con todo lo que nos muestra el autor resulta siendo poco creíble que Raquit y Laila logren pasar  de una ciudad a otra sin contratiempos, porque si los tuvieron no se describen.  Pero es ensoñador como se palpa la plenitud que vivencia Laila pasados ya unos años. Esa labor que dejo sembrada en ella su padre y la infinita voluntad de hacer algo pese a las innumerables circunstancias, compensando de alguna forma el consuelo que recibió de Miriam.

Se me hace que la manera en la que se resigna a Morir Mariam deja ver que ella consiente de que ha cegado una vida, debe pagar el precio de su atrevimiento que resultaría siendo una afrenta contra sus creencias; eso quiero creer, pero además me deja la zozobra de que quizá también ¿sintió culpa porque reconocía como derechos de Rashim que la maltratará, la ultrajará, la humillará?… es algo desconcertante, pero de seguro habrá mujeres que formadas en este contexto no lo ven tan atroz como yo, pues es la única realidad que conocen.

Conmovedora hasta las lágrimas la carta que Yalil deja a su hija. Hm… después de todo no sería un buen final que quedará ese pendiente por mostrar en la humanidad de los hombres, me dijo un amigo con quien toque el tema: “La estupidez humana llega a ser tan intensa que no hay límite de tiempo que compense tantas faltas!”. En los agradecimientos vi que el autor menciona a Colombia como uno de los países beneficiados por las labores de ACNUR, de seguro existe una realidad de la que yo no conozco, aquí, palpitante,  muy cerca a mis huellas. Solo deseo que tanta crueldad termine en cada esquina del planeta… Sería un sueño mágico vivir para contarlo!!!

Se me va el aliento solo de revivir instantes de esta historia, pero sin mas no puedo dejar de calificarla con un Cinco, porque es una realidad que vale la pena conocer para tener argumentos y asumir el valor de resistirla, evitarla.

Gracais por pasarse de vez en vez por aquí