viernes, 19 de febrero de 2016

¿Poemas para Colorear?

Dentro de mis pasiones aún tengo muchas cosas que confesarles, creo que no les había hablado nunca de mi gusto por la poesía, ¿no? Así es, no les había hablado de este gusto a destiempo quizá, porque en el mundo que hoy nos embarga, no es habitual, popular o masivo el consumo de poesía, es más me atrevo a decir que somos pocos los que nos quebramos antes este juego de palabras emotivo y encantador:
Yo confieso que me encanta leer poesía,
Yo confieso que alcance a tildarme de poeta por allá en mi más tierna adolescencia,
Yo confieso que me corteja Gustavo Adolfo Becker, pero me declaro presa de un amor platónico y sideral por José Asunción Silva.
En los albores de mi amor adolescente,
Me arrebataron el milímetro y la cordura los poemas de Ángela Botero,
Me despierta gran apego lo que escribió Benedetti,
 Me resulta susurrante la pluma de Pablo Neruda,
 Algo he visto de la poesía en portugués de Ángela Leite de Souza,
 He leído quizá algún poema en italiano,
Tengo como mantra el Carmina Burana…con su Oh Fortuna!

Ahhh! Tantas, tantas palabras entrelazadas han hecho feliz mi alma, que he de pecar por no abrigar en mi lucidez, exacta cuenta, registro propio para tener el gusto de memorizarlas. Heme aquí, hablándoles de Poemas, caí en la cuenta de que no había en mis entradas un solo indicio de lo saludables que me resultan los versos.
A mi amado José Asunción lo conocí en tiempos de estudiante, llego mi vida en la flor de mis esperanzas, por el colegio tuve que indagar sobre su vida, visite su casa, que para mí fortuna queda a treinta minutos de la mía. Escave en su historia… y así, solo así, sin decir palabra, me enamoro perdidamente de ese misterioso romanticismo que su memoria me arranca. Padecí al descubrir el final de sus días, sentí tristeza al conocer del naufragio en el que perdió mucho de su trabajo, y como todos sus seguidores tendré siempre esta pregunta: Qué tipo de amor le profesaba a su hermana?, que movió su corazón, quien fue su única amada?
Ay me puse cursi, y he de aclarar, que hace rato deje de tildarme poeta… Entiendo de sensiblerías, me atrevo a suponer que me fluyen las palabras, pero a poemas firmados en mi nombre, me dije nomás hace rato… bueno por lo menos resolví no hacerlo público!  Así que alegraos, seguramente cantaré en la ducha pero no creo que por hacerlo pueda llover, declamaré mis versos para mí y para aquellos que su desbordante amor les pueda dejármelo saber…

Y a qué viene todo esto, de la poesía, que introducción tan larga! El punto es que además yo confieso que suelo rehusarme a comprar literatura Colombiana… Mea Culpa, me hago responsable y asumo el resultado de mi desagravio, no todo, todo, tengo algo en mis estanterías, pero estos libros son contados… Paseando por mi librería de los artilugios vi una portada atrayente, su color blanco y el velum que la recubre, la hizo sobresalir de las demás vistas. He tomado el libro, lo he llevado conmigo a casa, su título El Ruido de mis Lápices, confieso que no caí en la cuenta de todo su contenido  hasta que estuvimos con mi hija preparadas para ojearlo en la calidez de nuestro hogar…


Que sorpresa! que emoción… Un libro de poemas, pero además para colorear y escrito por una joven colombiana: Carolina Jaramillo. Nos deleitamos con Cucarrón mi hija en cada una de sus páginas son bellos poemas, escritos al amor, cargados de esperanza, pero además de todo … dispuestos a tentarnos con el arte… Un libro de poemas para colorear, escrito por Carolina con nuestro huella, nuestro arte entusiasta:


Con mi hija hemos de compartir en las noches al son de los colores y el verso, tenemos que dejarnos algo para estos momentos maravillosos de madre e hija!; evaluando el alcance de mis propósitos la lectura y el arte… se ponen en una balanza: reseña o arte y el resultado es un maridaje perfecto, mejor que mejor. Letras cargadas de arte, decoradas con Amor!!

Ya les mostraré el resultado.

Orgullo y Prejuicio

martes, 16 de febrero de 2016

Hola, Que tal??

Por aquí muy absorbida por la rutina y el trabajo, en la lucha de reservarme unos minutos para escribir.

Resulta algo arriesgado atreverse a escribir sobre esta historia, dar una opinión propia sobre una escritora que ha sobrevivido a una muerte que le llego ya hace más de 200 años; resulta arriesgado no por ella, que sin duda, así como a la muerte, ha sobrevivido con presteza a infinidad de críticas… pero que puedo decir. He caído, me deje tentar por su novela más famosa y caí…
Estuve leyendo su novela insigne, y no puedo dejar de admitir que se me hizo escalofriante la época, indague acerca del tema, y no me veo resignada a ser educada para atender a mi marido. Se me hace absurdo no consigo siquiera evaluar esta diferencia que nos coloca varios escalones abajo del de los hombres. Pero para mí total serenidad los tiempos de la regencia ya pasaron y yo he de declararme libre como el mar!!
Empecemos por la escritura, el inicio en el que la escritora va colocando a sus lectores cerca de la familia, la localización y describe a cada uno de los personajes, se me hizo difusa… no termine de comprender las relaciones, y me quede sin conocer la esencia, el regusto más próximo a cada uno, se me hace que para alguien como yo, que necesita de las extensas descripciones se quedó corta. Tuve momentos en los que pensé en cerrar el libro y parar la lectura, más, porque el libro lo tengo hace muuuuucho rato, leí y escuche muy buenas críticas, pero no me animaba, procrastinaba en el intento de la lectura… sobreviviendo a estas páginas se me dio por pensar: carajo tanto que me costó decidirme y me siento ahogándome en sus palabras!!. Pero fui valiente logré llegar a la orilla de su mar y me reanimaron los siguientes apartes.
De su trama no puedo decir nada porque muy a pesar de la diplomacia, y la elegancia propia de los ingleses sigue siendo una novela rosa, de estas que nos deslumbran a las mujeres por su protagonista descomunalmente bello y la princesa más que afortunada que logra atrapar su corazón. A todos los personajes tuve algo que reprocharles, pero la que me iba sacando el quicio, la que por poco me provoca un colapso fue la Sr. Benet, con su actitud convenientemente hipocondríaca, con su ambicioso argumento para casar bien a sus hijas… qué vergüenza!!...
De su argumento, ¡ay carajo! esta es la fibra más sensible que tiene mi entrada de hoy, creo que la señora Lady Catherine de Bourgh en parte tiene razón, es más hasta el mismo Darcy tiene razón… no podemos tapar con un dedo el sol destellante del final de la tarde: que las diferencias sociales causan estragos es más que conocido y, que de amor no se vive?, pregúntenles a los abuelos!!. No tengo problema en que dos seres se encuentren con la misión compartida de construir, ah.. tu no tienes?, no sabes… no conoces? Pos tendremos que trabajar en tu evolución, porque todos podemos cambiar en la justa medida de nuestra voluntad, el problema estalla cuando tal no existe, cuando no pasan de ser buenas intenciones. Y así mismo le reprocharé a esta Lady de quinta su despropósito para con quienes no están a su altura, esa falta de cortesía, esa arrogancia, esos malos tratos tiran por el garete todo lo que su institutriz de cuchara de plata en boca, le pudo enseñar acerca de los buenos modales.

Ahora terminamos con lo Bueno:  El glamour que de bohemia no me jactaría de practicar, pero que no deja de dotar de una belleza suprema la historia. La resolución de Darcy de escuchar su pensamiento y hacerle caso a su corazón pese a las consecuencias. El carácter despreocupado, desinteresado y leal de Elizabeth.
Y lo malo: Me hubiese gustado conocer más de esta hermana lectora de Elizabeth que debe resignarse a la fortuna de lidiar con los achaques de su madre hipocondríaca. Que coraje, se me hace que es un castigo que no se merecía!!

Mi calificación:
 4/5…

Debo atribuirle una redacción que no poseo y una visión del mundo demasiado contradictoria para el momento de su historia!!
 
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